Las bolsas de colostomía

Como consecuencia del tratamiento del cancer de colon es posible que se acabe realizando al paciente una colostomía. Se trata de un proceso mediante el cual se realiza una abertura o estoma en la zona intestinal por la cual sale una pequeña parte del intestino grueso. Las heces que circulan por el mismo salen a través de la estoma y se depositan en una bolsa que va unida.

La colostomía puede ser parte del proceso de tratamiento del cáncer de colon y, una vez que el paciente se recupera se puede volver a cerrar la estoma y recuperar la vida normal. Pero en otros casos, se trata de un proceso permanente con el que tendrá que convivir toda la vida.

Cuando a un paciente se le dice que se va a tener que realizar una colostomía de forma permanente la primera reacción suele ser de rechazo y de un gran disgusto. Es cierto que no es algo agradable, ya que tener una bolsa con las heces pegada al cuerpo no es plato del gusto de nadie. Pero si se adquieren unas rutinas determinadas las cosas pueden acabar siendo si no fáciles, al menos, menos complicadas.

Uno de los principales problemas de estas bolsas es el olor, ya que contienen heces. Por eso hay diferentes sistemas para disimularlo y evitarlo. Muchos pacientes prefieren las bolsas que se desechan cada poco tiempo o que se pueden vaciar porque les evitan tener que llevar demasiado tiempo la materia fecal.

Las relaciones sexuales también pueden ser un problema tras una colostomía, no solo por las complicaciones físicas que lleva consigo sino también por las complicaciones de carácter psicológico. En algunos casos, una charla con un profesional puede ser de gran ayuda.

A la hora de realizar deporte o un trabajo con cierto esfuerzo físico, se pueden usar fajas que sujeten la bolsa y que la mantengan en su sitio. También se pueden utilizar estas fajas suaves para poder ponerse la ropa sin que se note que hay una bolsa en la zona del abdomen.

En el caso de las mujeres, muchas evitan ponerse ropa demasiado ceñida y optan por vestidos flojos con mucha caída para disimularlas, pero los hombres lo tienen un poco más complicado. Sin embargo, algunas personas con este problema han decidido dar un paso al frente y se han fotografiado en sus redes sociales mostrando la bolsa sin complejos, como una parte más de ellos mismos.

¿Cuántas camisetas necesitas para el verano?

¿Estas ya buscando ofertas en camisetas de mujer para este verano? Si es así seguramente te hayas planteado, en algún momento, cuántas camisetas son necesarias para tener un armario bien surtido. Ahora que está tan de moda Marie Kondo vamos a ver que nos dice su método respecto al número perfecto de camisetas para el verano.

Lo primero que tenemos que hacer antes de comprar camisetas es ver exactamente cuántas tenemos en este momento. Para eso, cogeremos todas las que haya en el armario y haremos dos montones, uno con las que nos ponemos y que vamos a seguir usando y otro con aquellas que ya hace tiempo que no forman parte de nuestro repertorio diario. Si tienes dudas sobre qué camisetas poner en este montón es fácil, si llevas sin usarlas más de una temporada, van para esta pila, que donarás a alguna asociación benéfica.

A continuación, mira de cuánto sitio dispones para tus camisetas en tu armario. Normalmente, tenemos una zona específica para ellas, un par de estantes en los que las tenemos perfectamente dobladas. Si es así, coloca las camisetas que te vas a quedar y mira de cuánto espacio dispones. Ahí tendrás la respuesta al número de prendas que, como máximo, podrás comprar este verano.

Marie Kondo dice que si te enamoras de una camiseta que no cabe en el espacio que has dispuesto para ellas, obligatoriamente deberás de deshacerte de otra para hacer sitio. Gracias a este truco siempre tendrás tu armario ordenado y con la ropa perfectamente distribuida en lugar de amontonada y sin control.

Evitarás además las compras compulsivas, ya que cada nueva camiseta que adquieras te obligará a dejar otra fuera del armario, por lo que tendrás que plantearte que prefieres, si tener esa camiseta nueva o conservar las que ya hay en tu armario.

Sabemos que no es un método fácil y que requiere de compromiso y de disciplina para poder llevarlo a cabo con éxito ya que la tentación de comprar y no retirar puede ser grande. Por eso, Marie Kondo nos dice que hay que retirar la ropa inmediatamente y donarla para evitar la tentación de que queramos volver a utilizarla.

No a todo el mundo le funciona este método, pero a juzgar por el gran número de fans que tiene no debe de estar tan mal, ¿te animas a probar el método Marie Kondo con tus camisetas?

La lucha contra el cáncer nos implica a todos

Si alguna vez te has planteado como Colaborar fundacion cancer vamos a ofrecer las claves para que puedas hacerlo, encontrado una forma de ayudar que encaje bien con tu forma de ser y con tu disponibilidad. Si no ves en estas formas de colaboración una que te guste pero tienes algo en mente, no dudes en preguntar en la fundación para que te ayuden a encontrar la forma de ser útil y de lograr encajar tu idea en las actividades que se llevan a cabo.

Estas son las maneras más habituales de colaborar con la fundación que lucha contra el cáncer.

Dona talento: si eres deportista, músico, actor o tal vez tienes dotes de mago puedes donar tu talento poniéndolo a disposición de una asociación o fundación para la organización de un festival o evento para recaudar fondos. Incluso si tienes grandes dotes organizativas puedes atrever a organizar tú mismo el evento, bajo la supervisión y con la ayuda de la asociación o fundación.

Si conoces a más personas con talento no dudes en reclutarlas para que participen y aporten su granito de arena en la lucha contra esta terrible enfermedad.

Dona tiempo: No solo las personas con talentos artísticos y deportivos pueden colaborar en la lucha contra el cáncer. La realización de un evento necesita de voluntarios que lleven a cabo tareas tan sencillas como el reparto de propaganda o la venta de las entradas. Cualquier persona que quiera colaborar encontrará algo que puede hacer para ayudar en esta lucha.

Incluso hay personas que trabajan directamente con los enfermos, visitando a los que no tienen familia cercana y acompañándolos en momentos muy complicados, en los que tienen que tomar decisiones duras y someterse a tratamientos que pueden hacer que se sientan muy solos y asustados.

Dona dinero: Incluso si no tienes un talento que pueda aprovecharse ni tiempo para realizar trabajo como voluntario puedes ayudar en la lucha contra el cáncer donando dinero. No importa cuánto sea, lo importante es colaborar.

En el caso de las asociaciones y fundaciones para ellos es importante poder contar con donaciones fijas cada mes, ya que eso les ayuda a saber con cuánto dinero van a poder contar y cómo tienen que organizarlo. Por eso, siempre que sea posible, colabora con una cuota fija, especialmente si esta no tiene una cuantía mínima, lo que suele ser lo más habitual.

Mi sala de ocio

Un hombre también necesita una habitación propia, aunque suene un poco controvertido en los tiempos que corren. Cuando le digo a mi mujer que necesito mi espacio, me mira con cara rara y dice “no digas eso muy alto, a ver si te voy a denunciar”. Mi mujer tiene un gran sentido del humor. El caso es que yo necesitaba mi espacio y con la nueva casa estaba decidido a tenerlo.

Tras varios años en la ciudad en diferentes casas de alquiler, decidimos que había llegado el momento de tomar una decisión, valga la redundancia: o seguíamos de alquiler hasta el final de los tiempos o intentábamos comprar una casa, aunque fuese alejada del centro. Y optamos por la segunda opción.

En cuanto vi aquella casa, supe que había encontrado nuestro futuro. Mi mujer se quedó fascinada por la gran cantidad de luz natural que tiene casi toda la casa. Y digo casi, porque la única zona a donde apenas llega la luz es el sótano: ahí, como un vampiro, iba a instalar yo mi sala de ocio. Aunque necesitaba una gran reforma, empecé a salivar imaginándome el pantallón de televisión, la mesa de billar, unos apliques de pared baratos para darle a todo el espacio una iluminación suave pero cálida y mi sillón preferido presidiéndolo todo.

Mi mujer me dio el OK pero con la condición de que dejara un espacio para almacenaje de emergencia: ningún problema. El resto de la casa es para ella, pero mi sala es mi refugio, pensaba yo. Pero cuando finalmente nos mudamos, la cosa se complicó un poco más. El sótano necesitaba mucha reforma y no iba a salir por poco dinero.

Además, yo estaba muy ilusionada con mi sala de ocio, pero es cierto que teníamos otras prioridades como la cocina o uno de los baños. Así que lo de mi refugio se retrasó bastante en el tiempo. Mientras conseguía financiación para mi proyecto, busqué apliques de pared baratos y le eché un ojo a una coqueta mesa de billar. Y después de un año, por fin, pude sentarme en mi sillón con mi cerveza, alejado del mundanal ruido.

El equipo de los asturianos

Los asturianos somos muy fans de lo nuestro, pero cuando se trata de deporte siempre hay cierta división. Incluso hablando de Fernando Alonso, tal vez el deportista asturiano más famoso de la historia, no todo el mundo en Asturias se puede declarar seguidor del ovetense. Y con el fútbol, qué vamos a decir: desde siempre hemos tenido una rivalidad enconada entre el Sporting y el Real Oviedo que no solo se da en las dos grandes ciudades de la región, sino que llega a cada pueblo, incluso a cada casa.

Pero hubo un tiempo en que todos los asturianos remábamos en la misma dirección. Y todo esto se me ocurrió pensando en central lechera asturiana club del que formo parte desde hace muchos años. Fue esta empresa, junto con la caja de ahorros de la región, la patrocinadora principal de un equipo ciclista de finales de los 80 y principios de los 90 que hizo las delicias de muchos aficionados a este deporte… y no solo asturianos. Porque el Clas se convirtió en un gran animador de las carreras por el pundonor y el desparpajo de muchos de sus corredores, encabezados por Tony Rominger, el mítico ciclista suizo que llegó a tratar de tú a tú a Induráin en alguno de sus Tours.

Y resulta curioso que los ciclistas más populares de aquel equipo ni siquiera eran asturianos, pero gracias a su fundador, José Manuel Fuente “El Tarangu” y al capital económico asturiano, se sentía como un equipo de la región.

Yo era muy pequeño, pero recuerdo acompañar a mi tío, que era gran aficionado al ciclismo (y a cualquier fiesta de ‘prao’ que hubiese en el calendario) e ir a la Vuelta España a alentar a nuestro Clas, apoyando a Tony Rominger, aunque muchos de sus rivales fueran españoles.

Ahora, muchos años más tarde, me entra un poco de nostalgia. Como socio de central lechera asturiana club me gustaría que la empresa retomase el interés por el ciclismo pero, hoy en día, todo ha cambiado: resulta imposible creer que una empresa como esta pueda colocar un equipo en la élite: solo tenemos que pensar que en que hay un solo equipo World Tour español y en cuál es su patrocinador…

Convertir una pasión en profesión

Por más que se lo explico, mi abuela sigue sin entender bien a qué me dedico. Ya no le digo que soy personal shopper porque eso le suena a chino, pero cuando le cuento lo que hago durante el día, siempre me pregunta: ¿pero te pagan por comprar ropa? Le respondo que no es exactamente eso, pero al final, me rindo: “sí, abuela, me pagan por comprar”.

Es verdad que ahora mismo no doy abasto: es una buena época para mi profesión. Hace unas semanas acepté a mi última clienta, una actriz de la que no puedo decir el nombre, pero que no es nada altiva: le va bien tanto las firmas de alta costura como las ofertas Bodysuits Neon Coco, siempre que la ropa le quede bien, claro.

Pero no todo siempre fue de color de rosa, como ahora. Yo tenía claro que quería dedicarme al mundo de la moda y por eso inicié los estudios de diseño de moda, pero no acabé de encajar en aquel entorno más académico: lo mío era la calle, las tendencias urbanas y me aburría de estudiar cosas que, al menos en aquel momento, yo consideraba que no me servían para nada.

Ahora que han pasado unos años, me arrepiento de haber sido tan ‘gamberra’: debería haber continuado y terminar los estudios. Pero, por otro lado, ¿quién sabe? Tal vez no estaría donde estoy hoy. Tras abandonar el grado en Diseño de Moda, pasé una temporada de muchas dudas hasta que entré en contacto por Instagram por una modelo. Nos hicimos amigas y empezamos a salir juntas de compras.

Ella fue la responsable de que hoy sea personal shopper. Me dijo que tenía un don para la imagen personal: dar con el estilo que mejor le va a cada persona: lo dicho, desde firmas de primer nivel a ofertas Bodysuits Neon Coco: siempre buscar lo ideal para cada cliente. Y entonces empecé a ofrecer mis servicios en redes sociales. Gracias a la influencia de mi amiga modelo empecé a asomar la cabeza en esta incipiente profesión, hasta hoy: aunque mi abuela sigue sonándole raro eso de personal shopper…

Decora tus persianas venecianas y descubre al artista que hay en ti

Las persianas venecianas vuelven a estar de moda y ahora se llevan en todas las habitaciones de la casa. Son económicas, se adaptan a cualquier ambiente y pueden combinarse con cortinas si es necesario, pero además resultan resistentes y fáciles de limpiar. Por eso son perfectas para habitaciones de niños o para las cocinas y los cuartos de baño.

Pero mucha gente se queja de que estas cortinas no son demasiado atractivas desde el punto de vista decorativo. Una manera de poner remedio a esto es con imaginación y un poco de maña, decorando las persianas venecianas uno mismo.

Decorar este tipo de persianas es relativamente fácil. Solo hay que acudir  una tienda de pinturas para manualidades y adquirir pintura o, todavía mejor, pisparais indicados para pintar sobre el material del que estén hechas las persianas. Se necesitan también plantillas, pero si no se tienen se pueden hacer partiendo de modelos que se encuentren en Internet.

Por ejemplo, para unas persianas venecianas de la cocina se pueden utilizar como plantillas frutas o legumbres: naranjas, pimientos, tomates, plátanos… Unas cuantas plantillas de este tipo y un poco de maña para decorar con pintura y spray y se pueden conseguir resultados asombrosos. El grueso del dibujo se realiza de una manera tan sencilla como usando una plantilla y un spray que dará la forma principal al dibujo. Después, solo queda decorarlo con pinceles finos y un poco de maña para darle el toque final.

Otra opción para personalizar las persianas venecianas está en pintar las lamas en diferentes tonos. Se pueden pintar a rayas tomando varias lamas de una vez o pintar cada una en un tono diferente. Todo dependerá del estilo de decoración de la cocina. Una opción discreta es alternar el color principal de la cocina con el blanco. Por ejemplo, si la cocina tiene la encimera en negro y los muebles son blancos, la veneciana puede pintarse en blanco alternando algunas lamas en negro para darle carácter.

Otra alternativa elegante es pintar todo el centro de la persiana veneciana en un tono y los bordes de las lamas por uno y otro lado en un color diferente que combine con la habitación en la que se van a poner. Esto le dará a las persianas un poco más de protagonismo y hará que destaquen como un elemento decorativo interesante.

Libros que salvan vidas

La muerte es un tema tabú según en qué circunstancias. Cuando me enteré de que tenía cáncer se me vino el mundo abajo, no quería saber nada de la enfermedad ni del tratamiento: quise hacer como si no pasara nada… pero pasaba mucho. Siempre había visto a esas personas que se toman esta enfermedad con tanta fortaleza y no entendía cómo eran capaces de hacerlo. Pero yo pensaba que nunca me tocaría a mí, así que no le daba más importancia. Pero me tocó.

Tras unas semanas de verdadera depresión, con ayuda de la familia, conseguí ir reponiéndome. Un día me miré en el espejo y dije: “tengo cancer hepatico”. Fue como un nuevo comienzo, como el instante en el que decidí que yo también podía luchar contra la enfermedad, como todos esos famosos que salen por la televisión. Pero no fue tan sencillo.

Me gustaría decir que, una vez que asumí mi enfermedad, empecé a sentirme mejor, pero no sería del todo cierto. No sé muy bien por qué un tiempo después, y cuando ya estaba con el tratamiento, volví a caer en depresión. No había nada que me animase: ni hablar con otras personas afectadas con la enfermedad, ni el apoyo de la familia ni las palabras de los médicos. Nada.

Entonces descubrí de casualidad un libro en una biblioteca: Las intermitencias de la muerte, de Saramago. No soy un gran lector y, de hecho, nunca había leído nada de Saramago, pero me llamó la atención el título y la frase inicial del libro: “Al día siguiente no murió nadie”. Me hizo pensar, por fin, en la muerte, un tema que había dejado aparcado desde el principio, como si no existiera, como si no me tuviera que enfrentar a ella.

Este libro me cambió totalmente. Aunque no tiene nada que ver con él cancer hepatico que yo padezco si trata temas que están muy en consonancia con mi situación. Me ha hecho enfrentarme a la posibilidad de morir de cara… Espero que la muerte, si llega, sea ‘tan guapa’ como lo es en ese libro.

Cómo invertir en startups

Comenzó como algo puntual y se ha terminado convirtiendo en mi principal ocupación. Fue hace años cuando, por mediación de un antiguo alumno, me llegó la oportunidad de invertir en su recién creada startup de cuño tecnológico. Por aquellos tiempos, crear una empresa de la nada era más que complicado que ahora y me pareció una buena idea apoyar a aquellos chicos. Fue una inversión económica pequeña pero grande en tiempo ya que también me impliqué como consejero externo.

En ningún momento pensé que aquella empresa se iba a convertir en algo muy rentable. Pero en pocos años, mi inversión se disparó. Y me dio que pensar. Fue entonces cuando decidí que tal vez tenía cierto talento para aquella función. Hablé con Consultores compra venta empresas para ir entendiendo mejor el cambiante mercado, aparqué por un tiempo mi profesión docente y me dediqué a tiempo completo a buscar startups interesantes en las que invertir.

Y claro está, el primer éxito fue seguido de unos cuantos fracasos. Así aprendí que esto también es un negocio y que si el inversor siempre pierde dinero la cadena se rompe porque ya no puede invertir y las empresas no pueden pasar del papel a la realidad. Aprendí que antes de invertir hay que hacer un análisis muy concienzudo de la empresa, de su equipo, de los servicios y/o productos que venden y del sector en el que se integra.

También tuve que rodearme de buenos Consultores compra venta empresas que me auxilian siempre que es necesario, también desde un punto de vista jurídico, un ámbito siempre decisivo y que no debe pasar desapercibido. Y entonces volvieron los éxitos. Abandoné definitivamente la docencia y me dediqué por entero a esta labor.

Hoy siento orgullo de haber colaborado con muchos proyectos exitosos y también de haberme equivocado en otros que no lo fueron tanto, porque sin ellos jamás hubiese llegado a estar donde estoy.  Ahora, cuando puedo, también imparto conferencias sobre cómo invertir en startups tratando de arrojar luz sobre un sector que es clave para la dinamización empresarial de la sociedad.

Los diferentes tipos de nata del mercado

Si acudes a la sección de lácteos de un supermercado a comprar nata, te encontrarás con que hay infinidad de variedades, tanto de nata dulce como de nata de montar para cocinar. Vamos a descubrir las diferencias entre unas natas y otras para saber qué debemos de comprar en cada momento.

-Nata dulce montada: Es la que se utiliza para decorar postres. Viene en formato spray y resulta muy sencilla de utilizar pudiendo decorarse cafés, tartas o tartaletas de una manera rápida y sin tener demasiada maña. Se encuentra en, al menos, tres variedades, la nata normal, la light y la nata dulce montada sin lactosa.

– La nata dulce para montar: Se utiliza también para repostería. Junto con la nata ya montada son las más grasas y también las que aportan más calorías porque llevan una gran cantidad de azúcar añadido. Esta nata se vende en formato líquido y se monta en casa con la batidora. Se utiliza para rellenar tartas, por ejemplo. Al igual que la anterior, podemos encontrarla normal, baja en grasa o sin lactosa.

– La nata para cocinar: La encontramos en diferentes variedades según el porcentaje de grasa que contenga. En cualquiera de sus formatos tiene menos grasa que la dulce y, además, no lleva azúcar añadida o no la lleva en la misma medida. Esta nata se utiliza, como su nombre indica, para cocinar todo tipo de platos, sobre todo para realizar salsas. Su sabor es menos intenso, pero igual de delicioso. También se puede encontrar baja en grasa y sin lactosa.

Las variedades de nata dulce light y de natas sin lactosa son muy recientes en el mercado y le ofrecen a muchas personas con intolerancias o que deben moderar el consumo de grasa, la posibilidad de disfrutar de este producto.

En cualquier caso, incluso en sus variedades light se trata de un producto con un alto porcentaje de grasa con el que deben de tener cuidado las personas que están realizando dietas especiales. Su alto contenido en grasa también la desaconseja en el caso de personas con diabetes.

Son muchos los platos en los que se añade nata, tanto postres como platos de carne o de pollo. Desde las sencillas fresas con nata hasta las más elaboradas tartas, todo gana con el toque de la nata que es capaz de endulzar cualquier ocasión especial con su característico sabor.