Cómo acercar la tecnología a la tercera edad

La paciencia es una de las virtudes más importantes del ser humano. Y en el mundo hiperacelerado en el que vivimos cada vez resulta más complicado encontrar gente paciente. Siempre recuerdo aquellas frases de Siddharta en el libro de Herman Hesse: “Se pensar, se esperar, sé ayunar”. No nos vendría mal trabajar en esos tres conceptos.

La paciencia, además de la madre de la ciencia, es la principal aptitud para trabajar  conpersonas mayores, sobre todo a la hora de enseñarles nuevas tecnologías. Cuando mi madre acudió a una actividad de este tipo en un  Centro de dia para mayores en Madrid fui bastante escéptico, aunque habíamos tenido una buena experiencia reciente.

Recuerdo que cuando empezó a usar el smartphone, no quería saber nada de WhatsApp. Lo veía algo muy complicado, hasta que un día le expliqué que era una manera muy sencilla de estar en contacto directo con nosotros, para intercambiar fotos y mensajes. Me senté con ella y le expliqué poco a poco cómo era su funcionamiento. Le explicaba cada paso y le proponía que lo hiciese ella después. Luego se lo anoté todo en un papel, por si acaso. A las pocas horas, empecé a recibir mensajes de mi madre al WhatsApp.    

Mi madre me dio una lección: me enseñó que, si pones un poco de paciencia y muestras cuáles son los beneficios reales de un aparato o de una nueva aplicación, los más mayores serán capaces de sacarle partido.

Así que tras este éxito, mi madre se apuntó a un taller de nuevas tecnologías en un Centro de dia para mayores en Madrid especializado en el manejo del móvil y de internet. La verdad es que cuando le enseñé a usar WhatApp también me quería meter con internet aprovechando la coyuntura, pero no fue tan fácil…

A mi madre le gusta mucho leer las revistas del corazón. Recuerdo cuando era pequeño y bajaba al kiosco a comprar la Pronto, una revista pequeñita que todavía se sigue vendiendo. Pues después de acudir un par de veces a ese taller me sacó el móvil y me dijo: “mira, ahora puedo leer la Pronto desde aquí”. Y yo aluciné…