La crisis llega cuando menos te lo esperas

Alfredo es un buen amigo desde que estudiamos juntos en la Universidad. Es curioso como  formábamos parte del mismo grupo de amigos en aquellos años, pero no teníamos una relación especialmente estrecha, tal vez por la diferencia de caracteres. Pero las vicisitudes de la vida nos llevaron a relacionarnos mucho más cuando terminó aquella época de estudiante. Poco a poco, todos se fueron marchando y solo quedamos dos o tres amigos en la ciudad, así terminamos quedando y saliendo juntos de fiesta. Y nos conocimos mejor.

El chaval proviene de una familia bastante pudiente, con varias propiedades inmobiliarias y siempre se comportó de una forma un tanto altiva. Es una cosa que me molestaba mucho al principio. Luego le fui conociendo y al final me acostumbré. Todos tenemos cosas que no gustan a los demás, pero tampoco es cuestión de ponernos súper exigentes con todo el mundo…

Montó su empresa, se compró un cochazo, se fue a vivir al piso en frente de la playa de unos tíos… Todo le iba bien. Incluso en los años de crisis en el que casi todo el mundo lo pasó mal, el salió a flote. Pero hace un par de años la cosa se le empezó a torcer. Lo primero: tuvo que vender el coche y comprar un focus de segunda mano. Al parecer a la familia tampoco le iba mucho mejor y no le podían echar una mano como antes.

Hace unos meses estuve en su casa y me sorprendió cuando me dijo que iba a alquilar una de las dos habitaciones de su casa, que andaba más que pelado. La verdad es que me dio un poco de pena, pero él se lo tomó con bastante filosofía. Vivió muy bien en la época de vacas gordas, pero está sabiendo adaptarse a su propia fase de vacas flacas.

Eso es lo que me gusta de Alfredo y que me ha sorprendido para bien. Esperaba que después de tantos años de vivir cómodamente, se ahogaría en un vaso de agua ahora que su empresa va peor. Pero no, me llevó a dar una vuelta en su focus de segunda mano y yo le dije que le invitaba a cenar, cosa que nunca pensé que llegaría a hacer… Y él aceptó con una sonrisa sincera.