PENSANDO EN UNA CASA A REFORMAR

Uno de mis amigos me ha comentado no hace muchos días que le había echado el ojo a una casa no muy lejos de nuestra ciudad para poder restaurar, pero a mi personalmente no me convence la idea de tener que desplazarme a un sitio que ha decir verdad no es que me encante para poder ir a visitarle. Ya que a su casa es uno de los pocos pisos a los que suelo ir con bastante frecuencia. Pero este amigo cuando se le mete algo en la cabeza no hay quien se lo saque hasta que lo consigue o que se le ocurra otra cosa. Espero que esto de comprar una casa para reformar sea una idea pasajera, ya que por el contrario tendría que hacer un montón de cosas como encontrar Ofertas electrodomesticos baratos para poder amueblar la cocina por lo menos, porque la reforma integral de una casa aparte de que necesita de bastante dinero también se necesita de mucho tiempo para hacerlo. Y conociendo a mi amigo va a querer hacer todo lo que pueda él mismo, y sabe que si puedo le ayudaré en todo lo que buenamente pueda aunque no se me da especialmente bien los temas de construcción. Por lo menos valgo como mula de carga para transportar los materiales de un sitio a otro.

Menos mal que a mi amigo todavía le quedan unos cuantos años de hipoteca por pagar, así que lo de comprar una casa para reformar lo va a tener que retrasar durante un tiempo y además este verano no creo que se quiera meter en un proyecto así después de estar encerrados en nuestras casas durante tanto tiempo.

 

Para llegar a comprar una casa para poder reformarla hay que pensarlo bastante y ver los pros y los contras, ya que muchas veces cuando haces la comparativa es cuando te das cuenta de que te estás equivocando, porque una vez te decides a comprarla ya no hay vuelta atrás. Personalmente, yo me lo pensaría más de una vez para ver si estaría haciendo lo correcto porque tirar el dinero no es que me vaya demasiado.

Fin de semana de viaje

Mi mujer y yo siempre hemos sido grandes viajeros, pero en los últimos años hemos bajado revoluciones: con un niño los viajes cambian. Recuerdo hace unos años bajando al río Colorado en el Gran Cañón que vimos a una pareja que llevaban a su niña pequeña por el mismo camino que estábamos usando nosotros: nos pareció inaudito porque se trata de un camino con cierto peligro pero también admiramos la capacidad de aquellos padres para seguir haciendo lo que les gustaba aun con un niño pequeño. 

En nuestro caso, antes de ir al Gran Cañón hemos preferido pasar un fin de semana en Toledo que tampoco está tan mal. Decidimos alquilar un apartamento en vez de ir de hotel, como solíamos hacer cuando estábamos solos, porque así íbamos a tener más espacio. Y acertamos. El apartamento estaba bien situado y era cómodo. Uno de los miedos que teníamos era con la temperatura, porque daban mucho frío para Toledo durante ese fin de semana pero la casa tenía estufas de butano baratas pero muy eficientes.

La verdad es que con el frío yo tengo un problema desde hace años. Aunque vengo del norte no sé qué le ha pasado a mi piel (si es que es ahora más fina o algo) pero el caso es que siempre tengo frío. Yo creo que el niño resiste mejor que yo. Hace un tiempo estuvimos de viaje en el norte de Italia. Decidimos ahorrar costes ya que íbamos sin niño y fuimos a hoteles y apartamentos baratos. En el norte de Italia puede llegar a hacer mucho frío y si esa casa no tiene calefacción… ni te cuento. 

Cerca de Milán estuvimos en un apartamento horrible que no tenía ni siquiera estufas de butano baratas: nos morimos de frío. Así que ahora, antes de jugármela, sobre todo si vamos con el niño, me aseguro de que la calefacción es la adecuada. En el apartamento de Toledo todo estaba como tenía que estar. Los pasamos bien, el niño jugó mucho, salió de casa y nadie pasó frío. Ya estamos preparados para el Gran Cañón… dentro de unos años.