UNA SITUACIÓN INCÓMODA

Hacía ya bastante tiempo que no iba a un supermercado, más o menos desde que comenzó este estado de alarma y el confinamiento, y todo se hace bastante extraño. No me sabía las reglas que tenían hoy en día y nada más entrar en el supermercado ya me llamaron la atención para que me pusiese unas bolsas en las manos, y eso que ya llevaba unos guantes de látex que me acababa de poner, si lo sé me los ahorro. Lo que sí que me sorprendió fue que no tuve que hacer ninguna clase de cola, y eso sí que es raro, ya que siempre que paso por delante de un supermercado siempre hay gente haciendo cola delante de él. 

Procuré terminar lo antes posible para poder hacer mis compras y estar en el supermercado el menor tiempo posible, pero me encontré con una amiga que también estaba de compras y me di cuenta de que a ella le deben de gustar bastante los productos de la central lechera asturiana porque se estaba llevando bastantes. Y le pregunté si sabía de la existencia de la central lechera club, porque ya que compraba tantos productos de la central lechera le podría venir bien que se hiciera socia. No sé si me habrá hecho caso, tendré que esperar a verla de nuevo para preguntarle qué tal le a ido.

 

Dentro de poco voy a tener que ir al supermercado otra vez pero creo que esta vez voy a ir a otro que me queda un poco más lejos, pero así de esa forma puedo encender el coche y no dejar que se me quede sin batería otra vez, como ya me ha pasado durante este confinamiento. Así consigo matar dos pájaros de un solo tiro. Además al supermercado que tengo intención de ir normalmente tienen los mejores precios, por lo menos en los productos que yo suelo comprar y hace bastante tiempo que no puedo ir por allí ya que no me estaba permitido coger mi coche para ir a la compra. A ver si esto se normaliza rápido y podemos todos hacer lo que queramos sin que nos tengan que poner tantas reglas para todo.